
Cuando lees eso de “La mejor película indie norteamericana en años” (Joe Utichi, Rotten Tomatoes), aunque sea sin querer, tiendes a desconfiar, pero sientes tambien curiosidad y sin darte cuenta, el trailer te convence.
In search of a midnight kiss (Buscando un beso a medianoche) es sin duda una película que da que hablar. Dirigida por Alex Holdridge (’Wrong Numbers’, ‘Sexless’) y protagonizada por Scoot McNairy, visto anteriormente en uno de los videoclips más bonitos de la historia y Sara Simmonds, una chica con cara de videojuego y un carácter insoportable. Resumiendo rápido, se trata de una historia donde dos jóvenes acuden a las redes sociales que tanto daño nos gustan hoy en día con el objetivo de, aparentemente, “conocer a alguien”, traducido en la vida real como “superar tus fracasos amorosos” (inserta aquí aquello de “un clavo quita a otro clavo”). Bajo esta premisa, y con un inicio de película a lo Supersalidos realmente brutal, empieza esta historia de amor en clave de comedia romántica.
Empezando por los contras, decir en primer lugar que NO está rodada en 35mm. A mi personalmente no me importa demasiado, pero mayoritariamente, a la gente que va al cine, le gusta ver cine. Y no vale eso de que está rodada con bajo presupuesto. No se lo que opinaban el resto de espectadores, pero así de entrada, de una película en blanco y negro se espera un mínimo de elegancia, factor que rodando en formato doméstico resulta poco factible.
En cuanto al contenido, tengo una opinión bastante contradictoria. Por un lado creo que la idea es buena, tiene potencial, y lo más importante, vende. Sin embargo, no se ha conseguido el resultado esperado. Algunas tramas quedan abiertas, empiezan y no acaban, así que al final resultan ser un añadido en plan poesía, como para hacer bonito. Hay momentos que, pese a conseguir impactar, resultan al fin y al cabo predecibles, punto a restar en una película supuestamente reflejo de la realidad.
Y acabamos con los pros. Ya de por sí, atreverse con una comedia romántica es digno de admiración, ya que resulta bastante arriesgado plantear una película etiquetada como independiente en un género encasillado en cine comercial. Además, tiene sus puntos, algunos momentos son muy buenos, sus personajes rozan la locura, la histeria, y son víctimas de unos bajones y unos subidones (bastante considerables) donde sin darse ni cuenta se ven inmersos en situaciones tan irónicas y tan surrealistas que se convierten de inmediato en cómicas.
Por otro lado, supone el vivo reflejo de dos cosas esenciales: en primer lugar, refleja en parte la actitud de la “generación Facebook”, que creyéndose incapaz de encajar en el mundo busca una vía de escape a través de las redes sociales. Y en segundo lugar, muestra un Los Ángeles de lo más deprimente, sucio, oscuro y sin vida.
Y me dejo para lo útimo, lo mejor de la peli: la banda sonora. De hecho, lo que me convenció para ir a verla fue la mención de Okkervil River entre los artistas que incluía el tracklist. Shearwater, Sybil, Paleo, Brian McGuire o Mendoza Line son algunos de los nombres que lo acompañan, pero sin duda, los momentos pastel emotivos de la película ganan mucho gracias a dos temazos como son “Mermaid” y “Lines”. Así que contando ejercicios, parciales y actitud, le pongo como nota final un 6 y medio.
Read Full Post »