
[Sesión fotográfica a Rania de Jordania]
Ayer salió a la venta el primer número de la revista Vanity Fair edición española. Con un presupuesto de 12 millones de euros, Condé Nast pretende alcanzar con este lanzamiento el éxito obtenido anteriormente con publicaciones como Glamour o Vogue.
Con Vanity Fair, el grupo editorial pretende tapar el hueco que existe actualmente en el mercado ofreciendo en un mismo producto desde “un reportaje sobre la guerra de Irak hasta los secretos de tal celebridad”, una mezcla explosiva que sin duda no va a pasar desapercibida en nuestro país. De hecho, Vanity Fair ha protagonizado grandes exclusivas a lo largo de su trayectoria: en 1991, sorprendió al mundo entero publicando en portada una fotografia de la actriz Demi Moore embarazada. En 1996, sacó a la luz un informe sobre los aditivos que las tabacaleras introducían a los cigarros para crear adicción al tabaco. Y en 2005 reveló la identidad de W. Mark Felt como la garganta profunda que transmitió a los periodistas del Washington Post todos los detalles del caso Watergate que provocaron la dimisión del presidente Nixon en 1974.
Creo que Vanity fair juega con ventaja en nuestro país, ya que además de entrar con una cierta fama de “revistademodaparacultos”, tiene el respaldo de Glamour y Vogue, la primera líder de ventas de su segmento. Por otra parte, así como el éxito de los programas del corazón en televisión perjudica las revistas semanales tradicionales, creo que beneficia a revistas de moda y actualidad del carácter de Vanity fair, dirigidas especialmente a la élite del país.
Sin embargo, hace unos días escuché una entrevista en Hoy por Hoy (Cadena SER) a Lourdes Garzón, directora de Vanity Fair España, que me hizo reflexionar sobre el éxito de este tipo de revistas en nuestro país. Me considero consumidora habitual de revistas de moda, que no del corazón, y pese a todo, me parece interesante que la gente de la calle se gaste alrededor de 3 euros en un producto en principio destinado a la clase alta. Por qué nos gusta tanto el lujo? Por qué observamos detenidamente ese bolso Louis Vuitton que nunca vamos a tener? Por qué leemos la carta de tal restaurante al que nunca vamos a ir? Por qué publicidad de Chanel si nosotros compramos en Zara?
Incomprensible. Y lo reconozco, me leo estas revistas de arriba a abajo, y para gustarme, me gustan hasta los anuncios, pero eso sí, me sorprende la influencia que tiene el poder, el lujo y el glamour en la mente del ser humano. Este mes, en Vanity Fair, Rania de Jordania en portada, y entrevistas a Mario Conde, Rafael Nadal y al juez Javier Gómez Bermúdez.
A continuación, una selección de las mejores portadas:
Demi Moore, Agosto 1991
Madona, Mayo 2004
Don Cheadle y Barack Obama, Julio 2007
David y Victoria Beckham, Setiembre 2007
George Clooney, Noviembre 2007
Scarlett Johansson, Keira Knightley y Tom Ford, Diciembre 2007
Emily Blunt, Amy Adams, Jessica Biel y Anne Hathaway, Marzo 2008







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