“Y aquí creo que está la clave, en lo prohibido, en la transgresión, en ver lo que no deberías ver, en ponerte con lo que no deberías ponerte, en excitarte con algo con lo que tú consideras que no deberías excitarte, por tu educación, tus valores, tu cultura, tu historia sexual. Por eso algunas personas desconfían del postporno. ¿Cómo excitarse con un porno políticamente correcto, cuando todo el morbazo que me genera la pornografía viene provocado por la sensación de culpabilidad que me produce verlo? Si me quitas la transgresión, me quitas el morbo.”
El postporno era eso, María Llopis.










Viva El Post Porno el Porno y el Anteporno haha!