Miro por la ventana pero en realidad no veo nada, me quedo observando un punto fijo escogido de forma aleatoria durante un tiempo también aleatorio, que no sé si son dos segundos o dos minutos, hasta que todo se vuelve borroso y me pregunto cómo he llegado a tal conclusión. Ah, vale. Creo que he empezado pensando que Nacho Vegas es un romanticón y he acabado reconociendo que todos lo son. O todos lo son más que yo. O todos los son más que yo y que la gente con quien lo comento. Una de dos, o esta gente piensa como yo, o me da la razón como a los tontos.
Y cuando ya veo muy borroso y me empiezan a llorar los ojos, aparto la mirada y paso a preguntarme que coño hago un 13 de julio a las 12 de la mañana en mi habitación pensando en si Nacho Vegas es un romanticón o no. Quizás es porque al despertarme no había nadie en casa, y de eso ya hace unas cuantas horas, y todavía no ha llegado nadie, ni se donde estan, ni si van a volver. ¿Qué haria si estuviera en Barcelona? Cómo es posible que dos realidades sean tan distintas a solo una hora de distancia. Absolutamente necesario volver a casa de vez en cuando, eh? Recordadme esto si alguna vez me cuelgo un poco, por favor. Necesario es que alguien te recuerde quien eres cuando tu parece que no lo sepas (o no lo quieras saber), que te lo recuerde con una llamada, pam, dolor. O con un “me paso por tu casa”. Ah, que tengo casa. Ah, que sabes donde vivo. Ah, que somos amigos desde hace 10 años y siempre te has pasado. Lo siento, no me acordaba.
¿Morir o matar? “Hasta morir la única opción siempre es matar, siempre matar.” Pues eso.
Mmm a veces puedes matar y luego morir. Lástima que no lo podamos contar después.
Uhm.
Ya sabes (L) x infinito.
[...] el no hacer nada con HACER COSAS. Esto es ya la reostia, como diría mi padre. Puedes pasarte una mañana de julio mirando a la nada por la ventana y a los dos días estar en el FIB, con todo lo que esto conlleva. [...]