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Justo aquí y ahora

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Untitled One

Cabezacorazón

cabezacorazon

- Él no razona, en serio.

- Va a impulsos.

- Tiene un corazón en la cabeza, no un cerebro.

Kitchen, cita

“Habrá muchas, muchas. En mi corazón. O en la realidad. O en el destino de un viaje. O sola, o con muchos otros, o dos a solas, en todos los lugares de mi vida habrá seguramente muchas cocinas.”

Kitchen, Banana Yoshimoto.

Revelado

lasramblas

otto

mama

Y creamos una nueva categoría llamada fotografía. Más aquí.

“La metí en la bañera, y estuve media hora sentado en el suelo a su lado, lavándole la espalda, los brazos y las piernas, los pechos y la cara, las manos, el pelo. Tardó un tiempo en dejar de llorar, pero poco a poco pareció que el tratamiento iba surgiendo efecto. Cierra los ojos, le decía, no te muevas, no digas nada, sólo húndete en el agua y déjate llevar. Me impresionó la buena voluntad con que se plegaba a mis órdenes, lo poco incómoda que se sentía por su propia desnudez. Era la primera vez que veía su cuerpo a plena luz, pero Alma se comportaba como si ya me perteneciera, como si hubiéramos superado la etapa en que hay que pensar en esas cosas. Se abandonó en mis brazos, cediendo al calor del agua, rindiéndose incondicionalmente a la idea de que era yo quien me ocupaba de ella. No había nadie más.”

El libro de las ilusiones, Paul Auster.

Sgeun un estduio de una unviersdiad inlgesa, no ipmotra el odren en el que las letars etsan esrcitas, la uncia csoa ipormtnate es que la pmrirea y la utlima lerta esetn ecsritas en la psiocion cocrreta. El rsteo peuden etsar tatolemnte mal y aun pordas lerelo sin pobrleams. Etso es pquore no lemeos cada ltera por si msima snio la paalbra en un tdoo.

La mente organiza los elementos percibidos del mejor modo posible y para ello modifica la percepción de lo escrito según la ley de similaridad y la de la buena forma, para hacerlo comprensible. Basado en las Leyes de la Gestalt.


Rompepistas, cita

“Hay momentos en la vida, como dijo mi abuelo cuando me habló de la guerra civil, en que tener razón no te va a hacer sentir mejor. En que ganar una discusión te va a hacer sentir como una basura, como una rata muerta en la boca de un gato callejero, como una vomitona, como una porquería.

La verdad es que prefiriría no tener razón, pero la tengo. Por una vez que no la quería, la tengo de forma incontrovertible y sin posibilidad de devolución. Qué asco de vida, ésta. Qué asco de moraleja. Una frase para contarles a mis nietos, una frase de sabiduría adquirida a puñetazos: A veces, tener razón es lo de menos. A veces, ganar discusiones es lo último que quieres hacer.”

Rompepistas, Kiko Amat.

Y como me ha encantado, y todavía tengo tiempo, aquí teneis la lista Spotify de canciones protagonistas del libro.

Sobre el verano

El verano está sobrevalorado. Más de un mes me ha costado volver a escribir, y no porque no tenga cosas que contar, más bien al contrario, pero lo vas dejando dejando y es como todo, así que no sabéis el gran esfuerzo que estoy haciendo ahora mismo. Creo que hay un síndrome de estos para la gente que siempre deja todo para “mañana”. Pues ese síndrome es mío. Y también el de diógenes musical, aunque desde Spotify mi vida ha cambiado. Spotify se pronuncia de formas muy diversas, casi tantas como amigos tengo, que no son muchos pero suficientes para una sola palabra.

Lo que decía es que lo que mola no es el verano. Cuando no es verano, la propia palabra siempre va seguida de un “oh, sí, que llegue ya por favor”, pero no, lo que queremos no es que haga un calor extremo A TODAS HORAS, que no puedas dormir por las noches, que todas las terrazas esten a petar, que la playa esté a petar, que la psicina esté a petar, que las cucarachas salgan de las cloacas,… las cucarachas son EL MAL. La otra noche uno de mis vecinos salió a las 3 de la mañana a la calle a matar cucarachas con el pie. Se oía paaaam…

paaam…

paaam…

Este hombre se ha vuelto loco -decía mi madre-.

paaaam…

Un hombre en pijama esperando a que la siguiente víctima saliera de la cloaca.

paaam…

Ojos como platos. Al día siguiente se encontró a mi padre por la calle y le dijo: “Cinquanta-set en vaig matar ahir!”. Con ese acento catalán que no sé porqué hace más gracia cuando lo explicas.

Cosas del verano.

En realidad lo que nos gusta del verano es algo muy diferente. Y con este en realidad alguien se va a reir. Lo que nos gusta es tener tiempo libre para no hacer nada, porque cuando no tienes tiempo, tampoco te quedan horas para no hacer nada, con suerte te quedan horas para tu tiempo libre, pero nunca ese tiempo lo dedicas a no hacer nada. Ayer me preguntaron: “que has hecho hoy?” Nada. Perfecto.

Pero la perfección, así como tal, como aquello con lo que te quedarías para siempre, para toda la vida (atención que esto es importante), la perfección es cuando puedes combinar el no hacer nada con HACER COSAS. Esto es ya la reostia, como diría mi padre. Puedes pasarte una mañana de julio mirando a la nada por la ventana y a los dos días estar en el FIB, con todo lo que esto conlleva. Puedes estar toda una mañana durmiendo al sol en la playa de Benicásim y por la noche ser plenamente feliz escuchando a The Wave Pictures. Puedes plantearte la retirada a las 2 de la noche del último día del festival, y acabar pidiendo un ronconcola a las 7 de la mañana, a pleno día y sin gafas de sol.

Como decía, cosas del verano. Levantarse a las 12 y leer en la piscina, comer a las 5 y echar la siesta, despertarse y escuchar 3 veces seguidas el The Greatest de Cat Power, quedar con los de siempre en los bares de siempre… “pero si nos vemos todos los días!”, no importa, nos vamos a reir igualmente.

Coger un avión a Berlín con muy pocas ganas y esa sensación de qué-hago-yo-aquí-ahora y al día siguiente darte cuenta de que era la mejor decisión que podías haber tomado en años. Visitar el primer día la Puerta de Brandenburgo y pensar “aha, una puerta”; visitarla al cabo de una semana, hacerle una foto mode on piel de gallina y decidir ponerla de portada de álbum. Escuchar Achilifunk en una habitación de Berlín, encontrarme a un chico de Reus en plena sesión Karrera Club, ser feliz con algo tan facilón como el Don’t look back in Anger en una discoteca de Berlín o descubrir un sótano dentro dentro de un armario. Conocer a la imprescindible Gemma, y al grandísimo Xavi, reafirmar mi amor por Andreä.

Perder un zapato en un concierto de Black Lips, volver a tu casa y darte cuenta del inmenso bajón que significa volver, pero también quedar con los de siempre en los bares de siempre… “pero si nos vemos todos los días!”, no importa, nos vamos a reir igualmente; despertarse y ver que hay una canción nueva en tu lista compartida Sara está afuera en el cobertizo, que esto no lo va a entender casi nadie pero no importa, son cosas que me gustan del verano, que no me gustan porque sea verano, pero forman parte, y con la tontería me estan haciendo escribir mucho más de lo debía. El verano está sobrevalorado, pero mola bastante. 

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