He pensado incluir esta entrada en la categoria de Catchy, aunque analizandola bien, Hellhole Ratrace no es del todo pegadiza, solo que la tengo pegada a la piel de mala manera. Llevo como un mes escuchándola de forma obsesiva e irracional y todavía no me he cansado. Hace unos minutos he visto el videoclip y aquí os lo dejo en forma de ambientación para esta noche. Para algunos una noche especial y para otros una noche más, pero sin duda una noche.
Tenemos bajón, resaca, migas de bocata en el bolso, cartel en la basura. Hoy leemos crónicas, reportajes, entrevistas y repasamos con nostalgia una y otra vez algunas fotos. Bienvenidos al después y hasta el año que viene.
Redescubrir es una cosa que me gusta últimamente. Descubrir mola, pero redescubrir todavía mola más. Cuando descubres, por ejemplo, una canción, sientes como una emoción interna comparable a los primeros días de sol, y piensas: “como he podido vivir hasta ahora sin esto?”, y la recomiendas a la misma persona dos veces y cometes otros errores tales como ponerla en repeat o escribir alguna de sus frases en un post-it.
Sin embargo, cuando redescubres esa canción meses (o años) más tarde, el subidón que te pega es brutal. No solo sientes lo que sentiste al descubrirla, sinó que además sientes lo que sentías al sentir cuando la descubriste. Recuerdas a quién llamabas por teléfono a menudo, recuerdas qué libro estabas leyendo, qué pendientes llevabas, y qué pensabas al ver una mujer embarazada.
Hacía tiempo que no escribía nada personal, pero hoy me aburro tantísimo que podría pasarme horas escribiendo sobre nada. No sé si es por Antony and the Johnsons (Daylight and The Sun) o por el dia de perros que hace, o por las dos cosas, pero el bajón considerable que tengo en estos momentos me encanta. Lo único decente que he hecho en todo el día es ir a nadar con mi padre. El resto lo he pasado pensando qué hacer. He enviado algunos mails a gente en la que normalmente no pienso (pero que hoy echo de menos), he estado mirando fotos de hace muchos años (de esas que duelen), y he ordenado apuntes de la universidad (esto mola). Entre papeles he encontrado uno con mi letra de hace años. Al principio no me acordaba de lo que era, pero me he puesto a pensar seriamente, así como haciendo fuerza, y sí, lo recuerdo. En uno de esos viajes de familia, sonaba un cedé que yo había grabado para la ocasión, con música que gusta a todos los padres del mundo y bastante agradable tambien para mis oídos. Durante las horas de coche, sonó muchas veces una versión de Imagine de Jon Bon Jovi y Richie Sambora de la que todos eramos muy fans. Mi hermano y yo, aburridos casi tanto como yo hoy, empezamos a transcribir la dedicación que hace Jon Bon Jovi al inicio de la canción en un trozo de papel mal recortado. Quizás está mal transcrita, porque la calidad del sonido deja mucho que desear y nuestro inglés de entonces todavía más, pero aun leyendólo años después, parece que tiene sentido:
Los que madrugamos hemos notado hoy los efectos negativos del cambio de hora. Pero no importa, porque mi profe de baile dice “Bona tarda a tothom, ja ha arribat la primavera. La propera setmana, mentre balleu, entrarà el sol per la finestra.” Y acto seguido pone un slow foxtrot de Tom Waits. O algun jive de Eli Paperboy Reed and The True Loves.
A continuación, una canción 100% primavera: lo que transmite es directamente proporcional al día que hace. En días grises como hoy, evidentemente bajón, pero mola igual.